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Las firmas infames del Departamento de Estado

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Por Rolando Arbesún

Magro, muy magro, así puede ser catalogado el “esfuerzo” realizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en sus “pretensiones diplomáticas” para que muchos países firmaran una declaración de condena redactada por Estados Unidos.

Luego de los hechos del pasado 11 de julio, ni corto ni perezosos los “halcones” del Departamento de Estado emprendieron una serie de acciones con vistas a conseguir apoyos a su “condena”.

Las acciones de los Estados Unidos, denunciadas por el canciller cubano Bruno Rodríguez, fueron calificadas “presiones”.

El funcionario diplomático cubano, instó, durante una conferencia de prensa. al gobierno de Biden a que reconociera la autoría del libelo diplomático puesto en circulación por el Departamento de Estado.

A pesar del “esfuerzo” del Departamento de Estado, las intenciones de Estados Unidos, no rindieron el “fruto” esperado.

En nuestro continente y en una clara señal de reafirmación de posturas genuflexas, solo adhirieron al empeño gringo, aquellos países con un largo historial de verbalizaciones del tipo “yes sir”, como, por ejemplo, Honduras y Guatemala.

A ellos se sumaron y era previsible que lo hicieran, Brasil, Colombia y Ecuador.

A pesar de estas “firmas”, el Departamento de Estado no consiguió ser acompañado por varios de sus más relevantes socios internacionales.

Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Japón y España, quienes han votado en Naciones Unidas en pos del cruel y prolongado bloqueo, no acompañaron el texto norteamericano.

Entre los países firmantes está Israel, el más fiel de los aliados de Estados Unidos y que, sistemáticamente lo acompaña en las votaciones de la ONU para mantener el bloqueo a Cuba.

Acompañan, de forma bochornosa, a la diplomacia norteamericana Austria, Polonia, Grecia, Croacia, Chipre, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Kosovo, Montenegro, Macedonia y Ucrania.

Más allá de este magro “resultado”, lo que la administración Biden debería registrar, como hecho diplomático relevante, es el profundo aislamiento de su país en el mantenimiento de una política hacia Cuba que, una vez más, el pasado mes de junio, fuera condenada por abrumadora mayoría en la Asamblea General de la ONU.

 

 

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