Lacalle Pou en la conferencia de prensa del lunes: las perillas y los malla oro van muy bien. Foto Presidencia.

Los “malla oro” se siguen alejando del pelotón

“Se está produciendo en nuestro país un incremento de la desigualdad”

Por Bruno Giometti (*)

El seguimiento de las variables macroeconómicas permite comprobar una realidad que podemos percibir de forma intuitiva. Se está produciendo en nuestro país un incremento de la desigualdad, fruto del impacto desigual de la actual situación económica y social en las distintas ramas de la economía y sobre todo en las distintas clases y capas sociales, sumado al ajuste neoliberal que promueve el gobierno desde el 1º de marzo de 2020.

El aumento del “costo de vida” sobre las espaldas de nuestro pueblo

La inflación (es decir, el incremento continuo y generalizado de los precios) afecta de forma directa a los sectores populares. Los trabajadores asalariados, las personas que trabajan por cuenta propia, los jubilados, los pequeños y medianos empresarios que viven de sus ingresos cotidianos y no tienen posibilidades de fijar precios, las personas y familias que dependen en mayor medida de transferencias monetarias del Estado. En definitiva, todos los sectores sociales que destinan la mayor parte o todo su ingreso al consumo se ven afectados de forma directa por la inflación. 

El incremento de los precios al consumo fue 7,3% en el último año móvil (período que va de agosto de 2020 a julio de 2021). Si bien el dólar viene estable en los últimos meses y el mercado interno se encuentra bastante deprimido, lo que debería ayudar a que la inflación baje; el incremento de los combustibles (tres ajustes en los últimos dos meses) y los altos precios internacionales de los alimentos están generando una persistencia de la inflación por encima del 7% anual. En el caso de los combustibles, además del impacto directo sobre la canasta de consumo (combustible de vehículos y supergas), tiene una incidencia en los siguientes meses por los incrementos en los costos de producción y distribución. El propio Banco Central, habitualmente muy optimista en sus proyecciones de inflación futura, ajustó 1 punto porcentual al alza su proyección para fin de año. 

La caída del poder de compra de los salarios, ingresos laborales y jubilaciones

El salario real promedio consolida a mediados de 2021 una caída que se viene extendiendo por más de un año. La caída no es uniforme, dado que el sector privado empezó la pérdida de salario real en 2020 mientras que en el sector público se concentra en el corriente año. En el sector privado la situación es heterogénea, con sectores que lograron no perder salario real en el último período, mientras que otros tuvieron una caída del orden de 4,2% en el último año móvil. De todos modos, podemos afirmar que el retroceso económico en la clase obrera es general, por el lado del salario, por el lado de la pérdida de empleo o ambos.

Los lineamientos salariales para esta ronda de Consejos de Salarios para el sector privado, que fueron analizados en estas páginas en números anteriores, llevan en el mejor de los casos a una muy leve recuperación del salario real en junio de 2023; y en el caso de los trabajadores de sectores más afectados a una nueva pérdida de poder de compra del orden de 4% por segundo año consecutivo. 

En el sector público aún no se conoce el porcentaje de ajuste en enero de 2022, pero todo parece indicar que la recuperación se irá postergando. 

Las jubilaciones, atadas al Indice Medio de Salarios, pierden poder de compra en 2021 y también perderán en 2022, dado que su ajuste en enero de dicho año será por un Indice Medio de Salarios que en 2021 estará por debajo de la inflación.

La orientación del gobierno nacional es postergar la recuperación y contener los salarios como mecanismo a favor de la competitividad de las empresas. También como mecanismo de ahorro, dado que, si los salarios no se incrementan en términos reales, el gobierno ahorra por el lado de los salarios públicos y de las jubilaciones que tampoco suben. En particular se benefician las empresas exportadoras, dado que las que atienden el mercado interno, sobre todo las pequeñas y medianas, se podrán ver afectadas negativamente si el mercado interno sigue deprimido.

Las exportaciones de bienes siguen al alza

Mientras tanto, los sectores exportadores están en franco crecimiento de sus ventas y sus ganancias. El período de enero-julio de 2021 no solamente marca un enorme incremento exportador respecto a igual lapso de 2020 (eso se podría argumentar en que estamos comparando con meses de pandemia) sino que las exportaciones medidas en dólares se encuentran un 15% por encima del período enero-julio de 2019 (pre pandemia). Sumado a esto habría que añadir que en ese mismo lapso el tipo de cambio (precio del dólar) creció significativamente por encima de la inflación y los costos laborales, por lo cual el aumento de las ventas reales es bastante superior al 15% mencionado.

A modo de ser más ilustrativo, en lo que va de 2021, se trata del segundo mejor año de la historia uruguaya en cuanto al valor de las exportaciones de bienes, solamente superado por los siete primeros meses del año 2014.

La expansión de las ventas al exterior se fundamenta en el incremento de los precios y de los volúmenes. A su vez es generalizada entre los principales sectores exportadores de bienes; 9 de los 10 principales se encuentran por encima de los niveles pre pandemia. Carne, madera, soja y arroz, son los que más aumentan en términos absolutos en la comparación enero-julio 2021 vs. 2019.

El derrame no se ve por ningún lado. Estos sectores son poco generadores de empleo y el gobierno ha decidido no exigirles ningún aporte adicional, ni siquiera en el peor momento de la crisis económica y social. Al contrario, si en algo se han tomado medidas, ha sido para incrementar sus ventajas, sobre todos de los grandes exportadores, como modificaciones en el impuesto al patrimonio para que paguen menos, así como diferir en el tiempo el aumento del gas oil para después de la cosecha.

Solamente con la unidad de los trabajadores, junto a los vastos sectores sociales perjudicados por este modelo concentrador y excluyente, podemos resistir y abrir una perspectiva de cambios profundos con un sentido nacional, popular y democrático.

(*) Economista del Instituto Cuesta Duarte y del equipo de “Valor!!”.

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