Columna semanal del senador de Unidad para los Cambios, 1001, Frente Amplio, Oscar Andrade.
«Hoy es una segunda presentación de una nueva columna que esperemos sea de intercambio y podamos, también, recibir preguntas, opiniones, sugerencias sobre temas que quisieran que se abordaran.
En este caso queremos abordar la cuestión de la propuesta de reforma de la Seguridad Social que, en nuestra opinión, sin duda, se inscribe en el principal, el más contundente y grotesco incumplimiento de promesa electoral.
Uno podría decir «qué le hace una mancha más al tigre» porque esta coalición que nos gobierna llegó al gobierno con un compromiso de no incrementar los impuestos; compromiso que, a los pocos días de asumir el gobierno, incumplió cuando estableció que en las compras con tarjeta de débito, los uruguayos y las uruguayas pagáramos más IVA, porque se nos descontaba un 4% de IVA en las compras y se pasó a descontar, apenas, un 2%. Se redujo a la mitad.
Y cuando se toma una medida para recaudar más impuestos y la sociedad paga más impuestos estamos, claramente, ante un cambio impositivo. De la misma manera, las modificaciones en el IMESI o la modificación del criterio de cálculo de la Base de Prestación y Contribución (BPC) que, no solamente es muy negativa desde el punto de vista de que opera en el pago de jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, con un criterio que las disminuye, sino que, además, genera un deterioro del punto de vista de los salarios y jubilaciones. Cincuenta millones más de dólares se recaudó, vía impositiva, por esa medida.
Otra mancha al tigre es el MIDES en Casavalle, con el Ministerio que se iba a trasladar a Casavalle; otra mancha más al tigre son las 50 mil viviendas; ni hablar que es una macha que atraviesa al tigre de una punta a la otra la no rebaja de salarios y jubilaciones y que estos iban a acompañar el crecimiento de la economía.
Algunas de estas manchas se quisieron explicar por la pandemia que sirvió, de golpe, como una baraja comodín, que explicaba todas las medidas impopulares del gobierno.
Ahora, en este caso, la reforma de la Seguridad Social se presenta en un momento donde la Economía está por encima de la situación de la pre pandemia. No hay forma de poder anclar esta propuesta de reforma de la Seguridad Social con los efectos generados por la crisis sanitaria y los problemas sanitarios que atravesó el mundo, la región y nuestro país.
Ahora, ¿qué decía Luis Alberto Lacalle Pou cuando era candidato? Hizo un compromiso muy claro, muy preciso: «implantaremos una reforma de la Seguridad Social pero tengan claro que lo que no se va a tocar, lo que no va estar en discusión, al que no se va a perjudicar, de ninguna manera, es al trabajador o trabajadora que está en actividad». En muchas entrevistas planteó «podemos, de repente, generar algún estímulo para un retiro más tardío, pero de ninguna manera cambiaremos las reglas de juego porque no se pueden cambiar las reglas de juego para la persona que ya está en actividad».
No prometió que iba a formar un grupo de expertos y en función de lo que dijera ese grupo iba a estar la reforma. No. Hizo compromisos muy claros con la reforma: esta no iba a afectar las condiciones de acceso a la jubilación para aquellos trabajadores o trabajadoras que ya estábamos en actividad.
Bueno, el resultado es que tenemos una propuesta de reforma que afecta a la mayoría de los trabajadores y trabajadoras. O sea, más de 1 millón de trabajadores y trabajadoras uruguayas a partir de la propuesta de reforma de la Seguridad Social, tendrían que demorar la posibilidad de acceder a la jubilación. O sea, es un incumplimiento grosero de compromiso de campaña electoral. Pero no solamente tenemos el incumplimiento grosero sino que, además, se intenta fundamentar, justificar, con una explicación que es insólita.
El Presidente dice desconocer, alguien que fue diputado, senador, candidato a la Presidencia de la República, opina de la Seguridad Social y hace compromisos diciendo desconocer cuánto es el costo de las Seguridad Social en relación al PBI, información que cualquier legislador tiene al alcance.
En este caso es peor la enmienda que el soneto. Para intentar justificar un flagrante incumplimiento de campaña electoral y, repito, no adjudicable a ninguna situación que haya pasado en lo económico, en lo social o en lo sanitario del año 2019 al año 2022, donde se presenta esta reforma de Seguridad Social cuyas recomendaciones estaban prontas a fines del año pasado pero, claramente, se eligió postergar la presentación del proyecto de Ley, porque existía una instancia de referéndum en el mes del marzo donde no era conveniente, para los intereses del gobierno, demostrar que nuevamente incumplía, de manera muy grosera, un compromiso de campaña electoral.
¿En qué consiste este proyecto de la Seguridad Social? Bueno, hay un frondoso trabajo de diagnóstico y recomendaciones, pero para separar la paja del trigo podemos decir ¿Qué es lo central que tiene?
Bueno, lo central que tiene es una ajuste. O sea, es trabajar sobre la base de un ajuste, proyectar que en unos años habrá cerca de 50 mil uruguayos y uruguayas menos que se puedan jubilar. Ese es el centro de la reforma de la Seguridad Social. Que elige ahorrar en cosas que tendríamos que preguntarnos, cómo uruguayos y uruguayas, si es el centro de nuestro acuerdo político.
¿El uruguayo quiere ahorrar en la pensión que se le otorga a una viuda cuyo compañero falleció, sea víctima de siniestro laboral o por causas naturales? ¿Ese es el ahorro que queremos generar en materia de Seguridad Social?
Un segundo elemento que tiene la reforma de Seguridad Social, es que no toca nada que tenga que ver con el financiamiento. Parece que no hay nada para trabajar sobre los aportes para financiar la Seguridad Social. Inequidades tan importantes como que el aporte patronal promedio está cerca del 8 % y el aporte rural está, en apenas, el 2%, parecen no ser problemas de la Seguridad Social.
Que nos llevan a circunstancias tales como que un kiosquero tenga que aportar más, para acceder a la jubilación, que alguien que es propietario de 500 hectáreas. O sea, esos componentes de inequidades y desigualdades parecen no ser tema de la Seguridad Social.
Elementos tales como el que está colocado en cuestión, específicamente en las recomendaciones y de manera un poco más confusa en el texto del proyecto, la reducción de las prestaciones para la persona que quede incapacitada de poder trabajar producto de una situación de accidente de trabajo, etc.
¿Esos son los componentes claves para pensar una reforma de la Seguridad Social? Bueno, claramente creemos que no, que no va en esa dirección el debate que debemos dar. Una reforma tendría que tener, como elemento central, el tema de ensanchar la protección, de no negar la cobertura.
Ahora, parte del debate que se ha instalado en términos de ajuste político, es decir que el gran problema se generó en los 15 años de gobierno frenteamplista. Está bueno que reflexionemos en qué pasó en esos 15 años de nuestro gobierno.
Cuando el Frente Amplio llegó al gobierno el déficit del BPS era igual a cuatro puntos del PBI. En el año 2019 el déficit del BPS era de un punto del PBI. La relación del déficit de la masa salarial también se redujo de manera considerable desde el año 2004 al año 2019. Y esto no tuvo que ver con que se ajustaran las prestaciones. Sí tuvo que ver con que en ese período 500 mil, medio millón de trabajadores más, cotizaron a la Seguridad Social. Tuvo que ver con que 80 mil empresas en el período 2004 al 2019 pasaron a cotizar a la Seguridad Social. Se redujo la informalidad que trepaba al 40 % tanto en el año 2004 como en el año 2009 a un 23%.
En segundo lugar, no se puede decir que no hubo cambios en materia de Seguridad Social. Tanto es así que heredamos una circunstancia donde el principal déficit, siendo muy importante el déficit económico de 4 puntos del producto que se devoraba el presupuesto del BPS, era el déficit social.
En el año 2008 siete de cada diez trabajadores y trabajadoras de la actividad privada no podían jubilarse, con las exigencias que se establecían en el viejo régimen. Tuvo que llegar el Frente Amplio al gobierno para ampliar la posibilidad del acceso a la jubilación. Para generar que con 28 años de aporte y 58 años de trabajo, el trabajador o trabajadora que quedara desempleado tuviera la posibilidad de seguro de paro de dos años para permitir el acceso a la jubilación.
Bajar los 35 años de trabajo efectivamente aportados, una exigencia prohibitiva para sectores enteros de actividad como el trabajo doméstico y la construcción, con vínculo episódico con el trabajo, a 30 años de trabajo, a generarle a las trabajadoras uruguayas que por cada hijo pudieran computar un año a la jubilación, a extender el Seguro de Paro a un año de cobertura para los mayores de 50 años, como una forma de atender una circunstancia que es la franja donde más se complica volver a conseguir trabajo.
Entonces, no podemos decir que no se hizo en materia de Seguridad Social y se hizo en una dirección donde se intentó priorizar la posibilidad de asistencia de la Seguridad Social. Muchas veces se intenta fundamentar que se gasta mucho en jubilaciones y pensiones con respecto a otras franjas de edad. Sin embargo hay estudios, la Senadora Silvia Nane, hace poco, presentaba un estudio que era muy contundente, de que recortar las prestaciones de jubilaciones y pensiones no solamente afectan al adulto mayor, sino que afecta a todas las franjas etarias, también a los niños y niñas.
Entonces estamos hablando de ir a una discusión mucho más amplia. A uno le cuesta pensar que sectores de actividad como la industria frigorífica, que al día de hoy tienen la circunstancia de que, prácticamente, la mitad de los trabajadores deben jubilarse por discapacidad, porque no alcanza a los requisitos actuales para acceder a la jubilación, la respuesta que se de desde el punto de vista de la orientación política de una reforma de la Seguridad Social sea el elevar las exigencias.
Entonces, los cuestionamientos principales a esta reforma son:
1) No se plantean nuevas fuentes de financiamiento, en particular, que tengan en cuenta los sectores que más altos ingresos y riquezas tienen.
A modo de ejemplo, en estas horas conocimos un informe de la asesoría técnica de AEBU que demuestra un salto récord en depósitos en cuentas bancarias particularmente concentradas en quienes tienen cuentas bancarias con ingresos por encima de un cuarto de millón de dólares, o récord de depósitos en el exterior.
2) Es una reforma que en general, al barrer, salvo un par de sectores y ni siquiera enteros, porque habla de puestos de trabajo dentro de esos sectores, hay que ver qué puestos de trabajo se eligen en la construcción y el trabajo rural, elige al barrer el aumento de las exigencias con el objetivo de atajar la cuestión fiscal.
3) Profundiza el sistema de AFAP y lo hace de mala manera, con deterioro, en particular, a la AFAP pública del Banco República, que es la que cobra menos comisión, por lo tanto, cuando de oficio cuando había que delegar a un trabajador que no tenía AFAP (nosotros somos críticos de las AFAP, nosotros pensamos en una Seguridad Social que se piense sin fines de lucro) pero, al menos, se lo derivaba a la que cobra menos comisiones. Las AFAPs privadas cobran un 50 % más de comisión. Este criterio deja de estar en la reforma actual de la Seguridad Social.
El Frente Amplio armó una comisión con compañeros y compañeras para dar una respuesta integral, pero algunas de estas claves nos parecen que tenemos que colocarlas arriba de la mesa, entre otras cosas, porque tenemos que hacer que el debate sobre la Seguridad Social sea debate profundo y que el debate sobre el incumplimiento flagrante de la campaña electoral, de esa batería de promesas que encandilaron a una parte de la ciudadanía no pase desapercibido.
Cuesta ver cómo, desde los medios masivos de comunicación, no saquen un centro con este flagrante incumplimiento.
De estas y otras cosas vamos a seguir conversando semana a semana. Amigos y amigas los esperamos».
Paola Beltrán
Foto de portada: Oscar Andrade por Pablo Vignali, adhocFOTOS
Video de la columna semanal:























