Una economía para pocos

“El gobierno anunció el séptimo ajuste de combustible en dos años: la nafta acumula un incremento de 41%”

La actividad económica creció 4,4% en 2021 respecto al año anterior y en el cuarto trimestre del año superó los niveles de producción pre pandemia en términos agregados. No obstante, esta evolución es fuertemente heterogénea entre sectores de actividad y hay razones para dudar de su sostenibilidad en el tiempo, puesto que no hay un plan claro de inversiones y desarrollo nacional.

Se ha producido en estos dos años una mayor concentración de los ingresos, lo que se puede ver en que el consumo de los hogares y la masa salarial han evolucionado por debajo del PBI de la economía. La pobreza creció en el segundo semestre de 2021 respecto al primer semestre de dicho año y se sigue ubicando por encima de los registros de 2019. El aumento del costo de vida continúa deteriorando el poder de compra de salarios y jubilaciones.

La semana pasada el Banco Central del Uruguay (BCU) hizo públicos los datos referidos a la evolución del Producto Bruto Interno (PBI) del cuarto trimestre de 2021 y el cierre de dicho año.

La economía uruguaya creció un 4,4% en el global de 2021 luego de lo que fue una caída de 6,1% en el año 2020. Si observamos específicamente el cuarto trimestre del año 2021, quitando los efectos estacionales, la actividad económica se ubica por encima de los niveles previos a la pandemia.

Más allá de estas cifras de carácter general, es importante detallar, en primer lugar, la composición y características de la evolución de la actividad económica y, en segundo lugar, la distribución de los frutos de este crecimiento.

Un crecimiento desparejo

Respecto a la composición de la evolución del PBI en el ciclo 2020-2021 podemos establecer que se trata de un desempeño muy heterogéneo entre los distintos sectores de la economía y los componentes de la demanda agregada.

Por mencionar algunos sectores, la construcción y los servicios financieros están en un nivel de actividad superior a los registrados en 2019 (en el caso de la construcción particularmente tuvo crecimiento ininterrumpido en 2020 y en 2021). Las actividades primarias y la industria manufacturera alcanzaron en 2021 aproximadamente los niveles de producción pre pandemia, aunque con fuertes diferencias entre subsectores. La agroindustria exportadora presenta una fuerte expansión, mientras que otras industrias más asociadas al mercado interno como la bebida o la industria gráfica, junto a otras que vienen con problemas estructurales de más larga data como la industria del cuero, siguen bastante por debajo de sus niveles de producción de 2019. Finalmente, buena parte de los sectores de servicios siguen por debajo de los niveles de producción de antes de la pandemia.

En el análisis de los componentes de la demanda, podemos ver con claridad que la recuperación en 2021 se halla apuntalada fundamentalmente por el crecimiento de la inversión (que ya había crecido en 2020 asociada a algunos proyectos económicos puntuales y que tienen fecha de finalización) y a las exportaciones de bienes. En contrapartida, el consumo de los hogares (principal componente de la demanda) si bien aumentó 2,3% en el año 2021 respecto al año 2020, se ubica 4,7% por debajo de los niveles del año 2019.

Concentración del ingreso y la riqueza

En cuanto a la distribución, hay distintos indicadores que reflejan claramente un empeoramiento en este aspecto. En 2021 la masa salarial global aumentó 1,6% (fruto de un crecimiento del empleo de 3,1% y una caída del salario real de 1,5%) mientras que la economía creció 4,4% es decir casi tres veces más. El consumo de los hogares también creció por debajo del PBI. La tasa de pobreza, si bien disminuyó en 2021 respecto a 2020, redujo apenas un tercio de la distancia en comparación con el registro de pobreza de 2019. El porcentaje de personas pobres pasó de 8,8% en el año 2019 a 11,6% en 2020 y se ubicó en 10,6% en el promedio de 2021.

Algo a destacar es que la pobreza fue mayor en el segundo semestre de 2021 que en el primer semestre, a pesar de que en el segundo tramo del año mejoraron los indicadores de empleo. Esto podría parecer contradictorio en una primera mirada, pero abona la hipótesis de que ese aumento del empleo que se produjo a partir de julio de 2021 fue a base de puestos de trabajos con salarios deprimidos, con el caso extremo de los “jornales solidarios” cuyos beneficiarios figuran como ocupados, pero están en una situación laboral y de ingresos tremendamente precaria. Hay muchos más trabajadores pobres que hace dos años.

En contrapartida a todo lo anterior, sabemos que las exportaciones de bienes se ubicaron un 26% en dólares por encima de los niveles de 2019 y han aumentado los depósitos de las cuentas bancarias tanto en el sistema financiero local como en el exterior por un total de 9.000 millones de dólares en estos dos años, concentrado particularmente en las cuentas de mayor porte.

Los indicadores de distribución de ingresos publicados por el INE (Índice de Gini y ratio de ingresos entre el primer y décimo decil de ingresos) confirman también una mayor concentración. En el año 2019, el 10% de los hogares de mayores ingresos captaba 11,1 veces más ingresos que el 10% más pobre, mientras que en 2021 captó un ingreso 11,5 veces superior.

Aumento de combustibles a partir del 1º de abril

Dos días después del referéndum el Poder Ejecutivo anunció el octavo ajuste en el precio de los combustibles, el séptimo en menos de un año. La nafta aumenta $3 por litro, el Gas Oil $5 por litro y el Super Gas $3 por kilogramo. De esta manera, la nafta lleva un incremento de 41,7% en los últimos dos años, el Gas Oil un 46,0% y el Super Gas un 35,1% en igual período. Como referencia cabe mencionar que el Índice Medio de Salarios tuvo una variación del orden del 13,6% en los últimos dos años.

Bruno Giometti, Economista, integra el Instituto Cuesta Duarte y el equipo de “Valor!!”.

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