Fue un 8 de Marzo intenso con decenas de miles de mujeres de todas las edades recorriendo las calles de decenas de localidades en todo el país. La movilización en un nuevo Día Internacional de las Mujeres fue sumamente masiva. EL POPULAR comparte las proclamas enteras de Vía 8 M y de la Secretaría de Género del PIT-CNT:
Proclama Vía 8M
ACCIÓN FEMINISTA ANTIIMPERIALISTA, POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS, NO PASARÁN.
Hoy es un día de solidaridad internacional feminista. La humanidad, el planeta y nuestra Abya Yala están bajo la amenaza del amo imperial y su agresión belicista. Sabemos que la guerra es la última expresión del patriarcado, del capitalismo depredador, del colonialismo y del imperialismo en su fase decadente.
Por eso rechazamos las guerras por el control de territorios y el saqueo de bienes naturales; y rechazamos la violencia patriarcal que ejercen sobre los cuerpos y los pueblos. Seguimos afirmando: ¡ni las mujeres ni la tierra somos territorio de conquista!
8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora es un día de lucha por nuestras reivindicaciones más urgentes: salud, trabajo, vivienda, educación y acceso a la cultura, por salarios dignos, por seguridad social justa y solidaria, por una justicia con recursos, por políticas reales contra la violencia basada en género.
¡Lucha feminista por una debida redistribución de la riqueza!
Nos rebelamos contra un sistema que naturaliza salarios sumergidos, que nos excluye cada día más del sistema formal para pasar a condiciones laborales informales y precarizadas, exponiendo a las mujeres y diversidades en su salud física y autonomía por la excesiva sobrecarga de cuidados no remunerados, mientras protege los privilegios del 1 % más rico. Levantamos un feminismo de clase, antiimperialista, antirracista, anticapitalista y profundamente transformador. Conocemos en carne propia, que la feminización de la pobreza no es casualidad, sino consecuencia de un modelo que concentra la riqueza en pocas manos y precariza la vida y el trabajo de las mayorías.
Exigimos una redistribución real de la riqueza y gravar a través de un impuesto a las grandes fortunas. Porque no habrá justicia de género sin justicia económica,
y no habrá igualdad sin enfrentar al poder que nos explota. Este 8M es de lucha, organización y transformación.
Exigimos mayor presupuesto para la educación para garantizar saberes que nos transformen en seres humanos críticos a las injusticias. ¡Sin educación pública no hay futuro!
Es vital que se lleven a cabo acciones reales para lograr una debida igualdad de género. Se vuelve tarea urgente fortalecer el Sistema Nacional Integral de Cuidados con condiciones laborales y contractuales justas para las trabajadoras.
Es urgente revertir la última reforma de la Seguridad Social. ¡Para que la Seguridad Social sea justa y solidaria es imprescindible la eliminación de las AFAP y su lucro!¡Basta de trabajar hasta sucumbir!
En los últimos 30 años en nuestro país se han profundizado los conflictos ambientales en diversas zonas del territorio, todos asociados a la transformación en el uso del suelo y la gestión del agua promovidos por este modelo productivo extractivista que se basa en el agronegocio, la forestación y la ganadería intensiva favoreciendo el uso desigual y mercantilizando nuestros bienes comunes.
¡Lucha feminista por las y les que no están!
Abrazamos la lucha por memoria, verdad y justicia, por todas las mujeres ex presas políticas, exiliadas, detenidas desaparecidas que lucharon en clandestinidad durante la última dictadura cívico militar como también a las mujeres indígenas que lucharon contra el primer terrorismo de Estado perpetrado por el primer presidente de la República Fructuoso Rivera. Decimos fuerte: ¡NUNCA MÁS terrorismo de Estado!.
En este 8M, también recordamos a las niñas, adolescentes y adultas desaparecidas en democracia. Denunciamos la violencia patriarcal que hay detrás de cada desaparición, la existencia de redes de narcotráfico, explotación sexual y trata en nuestros territorios, y la responsabilidad y complicidad de un Estado omiso que no busca a las gurisas. Hoy no estamos todas, son muchas las que nos faltan y no vamos a dejar de gritar sus nombres hasta que aparezcan.
Denunciamos la situación de mujeres y disidencias privadas de libertad, que viven en hacinamiento, con problemas edilicios y vulneración de sus derechos humanos fundamentales. Señalamos a las instituciones del Estado que no otorgan garantías para las infancias y adolescencias bajo su cuidado. Los hogares del INAU no pueden ser un medio para profundizar la violencia ni un instrumento para la captación de menores. Denunciamos que la falta de personal, el hacinamiento, el estado de los hogares y la medicalización como único recurso vulneran los derechos de niñas, niños y adolescentes.
¡Lucha feminista por salud accesible e integral!
Luchamos y resistimos en defensa de la soberanía de nuestros cuerpos, por la autodeterminación y la autonomía sexual y reproductiva de mujeres y disidencias, para lograr el pleno reconocimiento y respeto de nuestros derechos. Levantamos la bandera feminista por la libertad de tomar decisiones éticas sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, sin coacción, violencias ni penalización. Son nuestros derechos y los hacemos valer.
Es impostergable garantizar la atención integral en todas sus dimensiones y a nivel nacional. ¡Exigimos presupuesto debidamente etiquetado para la ley de salud sexual y reproductiva y para la ley de salud mental!
Las poblaciones locales, especialmente las mujeres, las disidencias y las infancias sufren el impacto sobre la salud de sus cuerpos y territorios con el uso indiscriminado de agrotóxicos, contaminación por efluentes industriales y urbanos que comprometen la calidad del agua, emanaciones que contaminan el aire, grandes superficies de suelo utilizadas para estos emprendimientos que transforman los sistemas ecológicos y obligan al abandono de los campos.
¡Lucha feminista por vivienda digna!
El acceso a la vivienda debe ser un derecho para todas, garantizado por el Estado, que mediante políticas públicas justas promueva la financiación y construcción de viviendas por fuera del mercado inmobiliario, asegurando bajos costos y subsidios acordes a los ingresos de las compañeras. ¡Una vivienda digna es imprescindible para acceder a otros derechos!
Exigimos programas estatales que solucionen el problema de la vivienda para mujeres pertenecientes a hogares monomarentales y en particular para mujeres en situación de VBG, y sus hijos e hijas. Sin una alternativa real, las compañeras se ven condenadas a permanecer en el círculo de violencia.
¡Lucha feminista contra la violencia basada en género!
En el 2025 se registraron 24 muertes en casos de feminicidio y 11 intentos de femicidio.
El feminicidio es parte de la cadena patriarcal que nos violenta y oprime, y debemos romper cada uno de sus eslabones. Hemos tomado las calles en alerta para visibilizar los feminicidios y la violencia vicaria ejercida hacia niñeces y adolescencias, que también son víctimas.
Seguimos en alerta ante el primer grito, ante el primer acoso, antes de que el círculo de violencia y muerte se cierre. Deseamos y construimos redes de cuidado y de autodefensa feminista. Porque hay otra forma de justicia que no nos expone e invisibiliza. ¡Ni una muerta más!
Sin presupuesto la ley 19.580 no tiene significado. Se requieren servicios públicos para asesorar y patrocinar a las compañeras, juzgados especializados, formación específica para las personas que trabajan en los servicios estatales, entre otros. Así como eliminar la precarización de las modalidades contractuales que vulneran derechos de las y los trabajadores: mayoritariamente mujeres.
¡Lucha feminista por vidas dignas!
En todo el país, las mujeres y disidencias sostenemos barrios enteros al frente de las ollas y merenderos populares. Además de sacar adelante nuestros hogares, también lo hacemos allí donde comen miles de familias que pasan hambre, donde acompañamos a nuestras vecinas e infancias que sufren violencia y donde cubrimos todo tipo de cuidados y necesidades que atraviesan a quienes les falta todo.
Permanecemos ahí donde hay que estar, donde el estado ha decidido retirarse, haciéndonos cargo, organizadas y resistiendo, solidarias y comprometidas por una vida digna.
¡Frente al avance imperialista, lucha feminista!
Nos solidarizamos con las mujeres venezolanas, cubanas, haitianas, sudanesas, iraníes, kurdas, libanesas, afganas y todas las que resisten las múltiples violencias sobre sus cuerpos y su autonomía, que cuidan el tejido familiar y comunitario desgarrado por los bloqueos y las guerras, y luchan para que sus hijes y sus pueblos puedan vivir.
Nos solidarizamos con los movimientos populares de EEUU que junto a las poblaciones migrantes resisten la brutalidad represiva del ICE.
Nos hermanamos con las mujeres palestinas que junto a su pueblo siguen resistiendo la ocupación colonial, el apartheid y esta fase perversa de genocidio y limpieza étnica continua bajo el infame plan imperial de Trump. ¡Exigimos que Uruguay corte todo tipo de relaciones con el Estado genocida de Israel para acabar con la impunidad de sus crímenes!
Rechazamos todas las formas de autoritarismo, racismo y supremacismo que violentan los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales, étnicas y religiosas.
Nuestra fuerza transforma la resistencia en múltiples formas de lucha. Nuestra lucha también es goce, disfrute y creatividad, que a través del arte y la libre expresión han sido nuestros medios para cuestionar y enfrentar al sistema opresor y patriarcal. Celebramos nuestra capacidad colectiva de crear futuros donde el cuidado de la vida y la diversidad esté al centro.
“¡8M Acción feminista anti imperialista, por la soberanía de los pueblos. No pasarán!”
ORGANIZACIONES FIRMANTES:
ÁREA DE GÉNERO DE FUCVAM
ASOCIACIÓN DE MUJERES URUGUAYAS CON DISCAPACIDAD
ASOCIACIÓN VER DEL ALMA
CIRQUERAS FEMINISTAS
CO.NA.CHA – Consejo de la Nación Charrúa
COORDINADORA POPULAR Y SOLIDARIA – OLLAS POR VIDA DIGNA COORDINADORA POR PALESTINA
COORDINADORA DE FEMINISMOS
COTIDIANO MUJER
COMISIÓN DE GÉNERO DEL TEATRO EL GALPÓN
DÓNDE ESTÁN NUESTRAS GURISAS
ENCUENTRO DE FEMINISTAS DIVERSAS
ESPACIO FEMINISTA OUR VOICE – VOCES INSURGENTES
FEDERACIÓN DE ORGANIZACIONES DE LA DISCAPACIDAD
BDS UY – Espacios Libres de Apartheid
LAS LILAS MONTEVIDEO – RED DE ACOMPAÑAMIENTO FEMINISTA EN ABORTO LIBERTADORAS ANTIFASCISTAS.UY – FDIM/REDH
MUJERES DEL OESTE
MUJER Y SALUD EN URUGUAY – MYSU
RESISTENCIA FEMINISTA
SECRETARÍA DE GÉNERO, EQUIDAD Y DIVERSIDAD DEL PIT-CNT COMISIÓN GÉNERO FECOVI
TALLER POR LA LIBERACIÓN DE LA MUJER “CELICA GÓMEZ” HILOS – TEJIDO CULTURAL
ALBA TV
VOCES PRIVADAS
INTERNACIONAL ANTIFASCISTA – CAPITULO URUGUAY
MOVIMIENTO DE MUJERES KURDAS
Proclama Secretaría de Género – PIT-CNT
Compañeras, compañeros y compañeres:
Este 8 de Marzo nos encontrará en las calles en un tiempo de disputas profundas. Se disputan sentidos, derechos, y el rumbo de nuestras sociedades. Nada está asegurado. Y da la sensación de que lo conquistado siempre puede retroceder si no lo defendemos.
Marcharemos porque la historia nos enseñó que los avances en derechos y, sobre todo, en derechos de las mujeres y de las diversidades, hay que defenderlos todos los días, ya que basta con una crisis política, económica o social para que vuelvan a ser cuestionados. Lo haremos porque sabemos que el silencio favorece a quienes concentran el poder. Nos movilizamos porque entendemos que la democracia no es una palabra vacía: es participación real, es organización popular, es presencia activa en el espacio público.
Marchamos no solo por lo que sucede en nuestro país. Miramos el mundo y nuestra región y reconocemos un escenario atravesado por guerras, bloqueos económicos, endeudamiento, saqueo de bienes comunes y discursos que intentan legitimar la violencia en nombre de supuestas libertades.
Por eso afirmamos con claridad: nuestro feminismo es de clase, antirracista, anticapitalista y antiimperialista.
Antiimperialista porque rechazamos toda forma de dominación que someta a los pueblos a intereses ajenos, vulnerando su soberanía y su derecho a decidir su propio destino.
Porque sabemos que las mujeres y las infancias son quienes padecen con mayor crudeza las consecuencias de las guerras, los saqueos, las sanciones y las intervenciones, y no aceptamos que los derechos sean utilizados como excusa para justificar agresiones militares o presiones económicas que profundizan el sufrimiento de los pueblos.
Sostenemos que la verdadera emancipación solo puede construirse desde la justicia social, la autodeterminación y la paz; nunca sobre la destrucción, el saqueo ni la subordinación de nuestros cuerpos ni de nuestros territorios.
La soberanía de los pueblos es una condición para la justicia social y ambiental. Sin capacidad de decidir sobre nuestros bienes, nuestra producción y nuestras políticas públicas, no hay igualdad posible. La dependencia económica siempre termina impactando con mayor dureza a las mujeres trabajadoras.
Nuestro compromiso es internacionalista. Nos solidarizamos con quienes resisten agresiones externas, con quienes defienden su territorio, con quienes sostienen la vida en medio de conflictos que no eligieron.
No somos ni seremos neutrales ante las injusticias ni ante la guerra. Sabemos que la neutralidad, en contextos de dominación, suele favorecer al más fuerte. Por eso reafirmamos: siempre estaremos del lado de la paz con justicia social, del lado de la autodeterminación de nuestros pueblos y de la dignidad como principio irrenunciable.
Compañeras:
La desigualdad que vivimos no es un accidente. Es consecuencia de un modelo que organiza la economía en función de la acumulación y no de la vida. En ese esquema, el trabajo de las mujeres ha sido históricamente invisibilizado y subvalorado.
La colonización ha perpetrado la desigualdad, ha vulnerado nuestros derechos y ha utilizado nuestra necesidad en pro de la producción; han instalado en nuestro sistema político la dependencia de la inversión extranjera, rifando el futuro de nuestro país a deseos de los extranjeros. Queremos el reconocimiento de la existencia precolombina de nuestros ancestros indígenas, queremos cuidar tanto nuestra casa, como nuestra casa país, queremos que nuestra determinación sea valorada y exigimos participación real en los proyectos que se presentan en el territorio. Queremos un mar Libre de petróleo, queremos agua dulce para la población y no para alimentar automóviles de Europa, queremos que nuestros territorios cuenten con diversos cultivos, no sólo para la forestación, queremos construir un país, no comercializarlo. Queremos cuencas de agua sanas, escuelas que cursen sin ser fumigadas con agrotóxicos, queremos que la fauna y la flora sean respetadas, sin ellas no hay humanidad posible. Nuestra dignidad no está en venta, nuestra libre determinación debe ser con participación real, y con justicia ambiental, sin un medio ambiente habitable, no hay sociedad para futuro.
Durante siglos, el sostenimiento cotidiano —criar, alimentar, acompañar, limpiar, cuidar— fue presentado como una responsabilidad y una división del trabajo “natural”, y no como una tarea imprescindible para que la sociedad funcione. Esa división sexual y racial del trabajo permitió que la economía formal se expandiera sin asumir el costo real de la reproducción social.
Hoy participamos masivamente en el mercado laboral, pero la sobrecarga persiste. Cumplimos jornadas remuneradas y luego continuamos con responsabilidades domésticas y de cuidados. Esa doble presencia impacta en nuestros ingresos, en nuestras trayectorias laborales y en nuestra autonomía económica.
La brecha salarial sigue siendo una realidad. La concentración de mujeres en los sectores peor pagados también. La informalidad golpea con mayor fuerza a quienes sostienen hogares monomarentales. Y en cada crisis económica, somos las primeras en asumir el ajuste.
Por eso sostenemos que discutir la distribución de la riqueza es central para nosotras.
No se trata solo de igualdad de oportunidades. Se trata de cuestionar cómo se reparte lo que producimos colectivamente. Se trata de preguntarnos quién acumula y quién sostiene el esfuerzo diario. Se trata de reconocer que la concentración patrimonial extrema convive con situaciones de pobreza que afectan especialmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Plantear que el 1% más rico debe contribuir más no es un capricho: es una definición política de justicia fiscal y justicia social, ya que estamos convencidas de que ambas van de la mano.
Los recursos públicos determinan la calidad de la educación, la salud, la vivienda y el sistema de cuidados. Sin financiamiento adecuado, las políticas sociales se vuelven promesas vacías.
Necesitamos un Estado con capacidad de intervenir para reducir las brechas estructurales. Se hace urgente que los presupuestos tengan perspectiva de género. Necesitamos políticas que garanticen la autonomía económica de las mujeres y las diversidades. Que se respeten los cupos en el acceso a puestos laborales para personas con discapacidad, afrodescendientes y personas trans.
Compañeras trabajadoras:
El movimiento obrero uruguayo tiene una trayectoria histórica de lucha y unidad, y este año, en el mes de octubre, celebraremos los 60 años de la Unidad de la CNT, esta CNT que habitamos y construimos desde el primer día en que el feminismo de clase se fortalece y se construye.
Esa fortaleza nos desafía a revisar nuestras propias prácticas. La participación de mujeres y diversidades ha crecido, pero la toma de decisiones aún refleja desigualdades persistentes.
Este 8M nos encuentra organizadas y proyectando. Nos reuniremos en nuestra casa sindical para construir una agenda colectiva en el Encuentro Nacional de Mujeres y Diversidades Sindicalistas. Ese espacio será un espacio de autoconstrucción política: forma parte de una estrategia para transversalizar la perspectiva de género en cada sindicato y sector de actividad.
Incorporar cláusulas de cuidados en los convenios, promover licencias equitativas, garantizar protocolos frente al acoso y la violencia laboral, e impulsar la formación en igualdad: todo eso es acción sindical concreta.
Cuando hablamos de violencia y acoso, nos referimos a agresiones físicas y psicológicas, a hostigamientos en los lugares de trabajo, a las discriminaciones que limitan las trayectorias profesionales y a exclusiones que afectan especialmente a las compañeras trans.
Las mujeres trans enfrentan barreras sistemáticas para acceder a empleo formal. La falta de oportunidades no es casual: es resultado de prejuicios y expulsiones acumuladas. Un sindicalismo comprometido con la justicia social no puede ser indiferente ante esa realidad.
Denunciamos también la violencia económica que condiciona decisiones vitales. La falta de ingresos propios perpetúa relaciones desiguales y limita la capacidad de elección. La autonomía es un pilar central de cualquier proyecto emancipador.
Compañeras:
Estamos en un momento en el que se discute el rumbo del país. VAMOS A SEGUIR DEFENDIENDO NUESTRAS CONQUISTAS Y PROPONIENDO HORIZONTES. Una Estrategia Nacional de Desarrollo implica definir prioridades productivas, fortalecer los sectores estratégicos, apostar a la innovación y proteger el trabajo.
La soberanía tecnológica, energética y alimentaria es central en esta coyuntura: está vinculada a la calidad de vida de nuestra gente. Un modelo dependiente reproduce vulnerabilidades; uno basado en capacidades propias amplía las posibilidades.
El movimiento sindical no se va a limitar a reaccionar ante medidas coyunturales. Tenemos la responsabilidad de incidir en la planificación a largo plazo, articulando la justicia social y de género con la democracia económica.
Este 8 de Marzo reafirmamos que la transformación requiere organización sostenida. No creemos en soluciones individuales frente a problemas estructurales. La historia demuestra que los cambios profundos nacen de la acción colectiva.
Marchamos por quienes abrieron camino en contextos adversos. Marchamos por quienes hoy enfrentan la precarización. Marchamos por las generaciones que merecen un futuro sin discriminación ni violencia.
Reivindicamos un feminismo popular, arraigado en el movimiento obrero, comprometido con la paz y la defensa de los derechos humanos en todas partes. Un feminismo que no separa la igualdad de género de la justicia social. Un feminismo que no se conforma con reformas superficiales.
Sabemos que los avances generan reacciones conservadoras. Sabemos que hay intentos de desacreditar nuestras demandas. Pero también sabemos que cada vez somos más las que comprendemos la dimensión estructural de las desigualdades.
No nos mueve el odio. Nos mueve la certeza de que la dignidad no se negocia. Nos mueve la experiencia acumulada de lucha. Nos mueve que un mundo mejor sea posible sin dejar a nadie atrás.
Hoy reafirmamos nuestras banderas:
Por autonomía económica.
Por condiciones laborales justas.
Por políticas públicas con financiamiento suficiente.
Por igualdad real en los espacios de decisión.
Por erradicar todas las formas de violencia.
Por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
Por la democracia con participación popular.
Este 8M es memoria de quienes resistieron, es presente de organización y compromiso con el futuro.
Seguiremos construyendo en cada sindicato, en cada barrio y en cada espacio colectivo. Porque cuando las mujeres y las diversidades trabajadoras se organizan, amplían los límites de lo posible.
¡Arriba las mujeres y las diversidades sindicalistas!
¡8 de Marzo en las calles, por justicia social y por soberanía de los pueblos!






















