Gustavo Petro: «desde hoy empezamos a trabajar para que más imposibles sean posibles en Colombia, si pudimos, podremos»

Con la presencia de un pescador del Tolima, una barrendera de Medellín, un cafetero de Caldas, una líder juvenil del departamento del Chocó, una vendedora ambulante en el departamento del Chocó y un silletero de Antioquia, el estrado donde se realizó la ceremonia de investidura de Gustavo Petro como presidente de Colombia, simbolizaron el cambio que el nuevo mandatario impulsa para el país.

De acuerdo al equipo de comunicación de Petro, estos sencillos ciudadanos colombianos son el ejemplo palpable del mensaje de unidad e igualdad que el nuevo gobierno anuncia para Colombia.

Junto a ellos, cientos de personas de las comunidades y de campesinos, mezclados con el resto de los ciudadanos colombianos tomaron la Plaza de Bolívar de Bogotá, dándole a la misma un aire de renovadas esperanzas.

Por primera vez, en la historia del sufrido país, “los nadie” y los excluidos, tuvieron un lugar prvilegiado en el discurso del nuevo presidente colombiano.

“Aquí́ está como en el recorrido de mi existencia, el pueblo. Las manos humildes del obrero, aquí́ están las campesinas y las que barren las calles”, enfatizó Petro en su oratoria y recordó que “el amor al pueblo, a la gente que sufre excluida, es el que me tiene aquí́ para unir y construir una nación”.

Ese contenido de un discurso inclusivo y para todos quedó señalado claramente cuando señaló que “Colombia no es solo Bogotá”, rezón por la cual, añadió, el nuevo gobierno “será́ descentralizado”.

“Sí se pudo, sí se pudo”, gritaban los asistentes al acto, donde previamente el flamante presidente pidió la presencia de la Espada de Bolívar en la ceremonia de investidura, un permiso que el mandatario saliente, Iván Duque había negado.

En su discurso, Petro hizo foco en la importancia de la unidad latinoamericana y no dudó en calificar como fracaso la lucha contra las drogas que desde hace décadas caracterizó la política de los gobiernos uribistas.

La insistencia en una reforma tributaria, centrada en sus aspectos sociales y el llamado a la deposición de las armas por parte de todos los actores involucrados en el actual conflicto nacional, ocupó parte del discurso donde Petro aseguró la importancia que para ello reviste la aceptación de los beneficios jurídicos como camino para llegar a una paz verdadera en el país.

Petro no dudó en ratificar a los colombianos que este domingo, empezaba para el país su “segunda oportunidad”.

Con voz emocionada, el nuevo presidente colombiano dijo a sus compatriotas, “quiero decirles a todos los colombianos y todas las colombianas que me están escuchando en esta Plaza Bolívar, en los alrededores, en toda Colombia y en el exterior que hoy empieza nuestra segunda oportunidad (…) estamos contra todo pronóstico, contra los que no querían soltar el poder, pero lo logramos. Hicimos posible lo imposible, recorriendo y escuchando con ideas, con amor, con el corazón y el cerebro, desde hoy empezamos a trabajar para que más imposibles sean posibles en Colombia, si pudimos, podremos”, enfatizó.

El acto de toma de posesión contó con la presencia de dirigentes de los diferentes sectores de la política nacional, así como con la presencia de invitados extranjeros entre ellos, el rey Felipe VI de España y los presidentes de Chile, Gabriel Boric; de Argentina, Alberto Fernández.

A pesar de haber viajado, para visitar al anterior presidente colombiano y conociéndose ya la victoria de Petro en las elecciones presidenciales, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou no asistió al acto.

Se trata de una ausencia que representa todo un símbolo bien diferente al simbolismo inclusivo y unitario latinoamericano al que convocó el nuevo presidente colombiano.

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