“Que el fascismo sea devuelto a la cloaca de la historia”. Con esta frase el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) oficializó su precandidatura para las elecciones de este año, junto al exgobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin (PSB), durante un evento en São Paulo, este sábado 7 de mayo.
Con la presencia de los siete partidos políticos y líderes de los movimientos sociales más representativos de todos los estados de Brasil, Lula se comprometió a sacar a su país de la “ley del lejano oeste”, criticando al actual presidente Jair Bolsonaro y su gestión.
El discurso de Lula, aparte de la crítica al actual presidente Bolsonaro, se centró en la necesidad de retomar una fuerte presencia internacional, fomentando la unidad latinoamericana y caribeña, apostando a una inserción fuerte de la región y Brasil en el mundo actual.
Derrotar al fascismo
Lula hizo un fuerte énfasis en la necesidad del rescate y la preservación de la democracia con la superación de la crisis económica y dijo que quería volver al gobierno para derrotar al “fascismo”. “Queremos gobernar para traer de vuelta el modelo de crecimiento económico con inclusión social que hizo que Brasil progresara tan rápido y sacó a 36 millones de brasileños de la pobreza extrema”, dijo el ex presidente.
“Pusieron a la venta las reservas del PRESAL, entregaron la BR Distribuidora y los gasoductos, interrumpieron la construcción de algunas refinerías y privatizaron otras. El resultado de ese desmantelamiento es que somos autosuficientes en petróleo, pero pagamos una de las gasolinas más caras del mundo, cotizada en dólares, mientras los brasileños reciben sus salarios en reales”, afirmó. Posteriormente, también mencionó el aumento en el precio de las garrafas de gas de cocina y el gas oil, en medio de una crisis.
Lula también rechazó la privatización de ELETROBRAS, una generadora de energía cuya venta aún no ha concluido debido a una sentencia del Tribunal de Cuentas Federal. Según el expresidente, la operación puede comprometer programas sociales que facilitan la energía eléctrica a los sectores más vulnerables de la población.
Lula aprovechó buena parte de su discurso para enumerar temas sensibles para el gobierno, como la demarcación de tierras indígenas, la preservación del medio ambiente y la valorización de los profesionales de la cultura.
En el tema de la educación, área en la que el gobierno de Bolsonaro protagonizó uno de los más recientes escándalos, Lula criticó la disminución del presupuesto del Ministerio de Educación y dijo que los fondos en su gobierno eran mayores y destacó la necesidad de retomar los programas educativos que permitieron a millones de brasileros asistir a la Universidad.
Alckmin y su compromiso
Contagiado de Covid-19, Alckmin realizó un discurso en video en el que defendió la candidatura de Lula y prometió lealtad a su ex opositor. Además, el ex tucáno minimizó sus diferencias ideológicas con el Partido de los Trabajadores.
“Ninguna divergencia con el pasado, ninguna diferencia con el presente, ni las disputas de ayer, ni los eventuales desencuentros de hoy o de mañana, nada me servirá de razón para dejar de apoyar y defender con toda mi convicción el regreso de Lula a la presidencia de Brasil”, cerró Alckim.
Como bien indica Emir Sader, además de los siete partidos que ya apoyan a Lula (entre los cuales está el Partido Comunista do Brasil, PCdoB), “esta vez Lula reunió a todas las fuerzas de izquierda, a los partidos de centro y a todas las fuerzas anti-bolsonaristas, que es el criterio de la amplitud del frente con que Lula pretende aislar políticamente a Bolsonaro y ser elegido de nuevo como presidente de Brasil. La demostración de fuerza política fue impresionante, por la masividad y la representatividad del evento, con el Movimiento de los Sin Tierra, MST, el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, MTST, la Central Única de Trabajadores, CUT, la Unión Nacional de los Estudiantes, UNE. Negros, mujeres, jóvenes, indígenas, LGBT, todos estuvieron presentes”.
Lula cuenta, según el promedio de las encuestas, con el 45% de intención de votos contra el 31% de Bolsonaro, que creció con la salida del ex juez y ex ministro Sergio Moro de la disputa y de las encuestas. Con esos resultados, Lula ganaría en primera vuelta. Pero, en caso de que los dos pasaran a la segunda vuelta, Lula se impondría con una ventaja de más de 20 puntos.
Igualmente, Lula reiteró “que el Partido se gana en la cancha” y llamó a redoblar la militancia con un “Vamos juntos por Brasil”, ovacionado por la militancia.
Rony Corbo























